Aquí y ahora

¿Por qué no somos capaces de disfrutar el momento presente? ¿Por qué nos invaden preocupaciones o pensamientos acerca de lo que está por venir que valoramos más de lo que está ocurriendo en ese mismo momento?

En muchos momentos suelo estar pensando en cosas que ya han pasado y me preocupan las consecuencias que aún están por llegar y que no sé con exactitud cuales serán. Pero pienso que las peores posibles. O me preocupan cosas que ni han pasado ni pasarán, pero sólo la posibilidad de que ocurran me ocupa un espacio mental. O tengo deberes en la cabeza de las tareas que me autoimpongo y que aún están por hacer.

Sin embargo, mientras suceden todas esas rumiaciones, no soy plenamente consciente de lo que está sucediendo. Se han escrito infinidad de textos y reflexiones acerca de vivir el momento presente, de disfrutarlo como único que es, ante la inmensidad que es el pasado y la incertidumbre que genera el futuro. El presente es un momento tan pequeño que comparado con lo que ha pasado y lo que pasará resulta casi desapercibido. Aunque lo que vaya a pasar sea intrínsicamente no medible.

Estadísticamente es comprensible pensar así o mejor dicho, desde un punto de vista matemático, es lógico que ocupemos más tiempo en aquello que esté por llegar. Y en dedicar tiempo a analizar lo que ya ha pasado para aprender de ello y sacar nuestras propias conclusiones para poder aplicarlas en un futuro. Pero la realidad va más allá de la lógica, de las matemáticas y de todo aquello que nos diferencia de cualquier IA o algoritmo. Me molesta no ser capaz de ser más consciente del momento presente y valorarlo, no sé si en su justa medida, pero sí de darle valor. Siempre tienes que hacer algo después, mañana o el fin de semana, pero esa actitud infravalora el momento actual por la tierra prometida de un momento mejor, más deseable y que esperas más allá de lo que tienes entre manos en ese momento.

No quiero subrayar la idea romántica de «disfrutar el momento» y todas las alegorías que hay acerca del concepto del carpe diem. Pero sí de ser más conscientes de lo que está pasando, porque el hecho de estar siempre esperando lo que está por llegar genera una insatisfacción patológica que descarta lo que está pasando en ese momento. Eso me hace reflexionar en este mismo momento en el que estoy escribiendo, en el que no tengo prisa por acabar, sino que estoy pendiente de cada palabra tratando de organizar las ideas que me vienen a la cabeza. Como fin en sí mismo, sin pensar en lo que venga después o en la lista de tareas que me quedan por hacer.

Pero la realidad es que me tengo que esforzar por pensar de esta manera. No me sale de forma natural y quizá eso es lo que más me llama la atención de tratar de tener estos momentos que son únicos. Únicos porque estás plenamente concentrado en ti, en tu entorno y en tus pensamientos y sentimientos. Sientes tu cuerpo, la luz, el calor, el frío, el silencio…lo que acontezca en ese determinado momento. De vez en cuando me acuerdo de regalarme esos momentos y tratar de vivirlos como únicos, irrepetibles, poniendo los 5 sentidos en alerta para buscar sensaciones que de otro modo pasarían desapercibidas. Lástima no ser capaz de tener más presente esta forma de ver el mundo, quizá precisamente por esa dificultad y esa escasez es por lo que lo valoro más.

Os animo y me animo a tener más momentos, aquí y ahora.